A mi Maestro BKS Iyengar. En Silencio y en el Corazón...


BKS Iyengar

BKS Iyengar

YOGA IYENGAR

Por Gabriella Giubilaro.

El Yoga Iyengar toma el nombre de B.K.S. Iyengar, uno de los más importantes maestros de yoga contemporáneos.

La importancia de las alineaciones.
El Yoga Iyengar es sobre todo famoso por la importancia atribuida a la corrección de la alineación del cuerpo en el asana (postura). Una correcta alineación de los huesos y las articulaciones permite alcanzar un mejor equilibrio con un menor esfuerzo muscular: de tal forma, incluso siendo menos cansado, podemos alcanzar una mayor estabilidad. Una alineación correcta favorece la circulación, crea un mayor espacio interior y aporta un equilibrado flujo de energías aumentando salud y bienestar. La atención que el Yoga Iyengar pone sobre las alineaciones no apunta simplemente a la ejecución correcta de la posición, pero tiene como objetivo el desarrollo de la conciencia del propio cuerpo, que se refleja luego en todos los aspectos de la vida.

La conciencia del cuerpo.
Cuando se empieza a practicar y se trata de hacer un ajuste en la postura, a menudo tal acción resulta ineficaz porque se compensa en otros partes del cuerpo. Por ejemplo, un principiante ejecutando una torsión girará la cabeza en lugar de la columna vertebral; pero, ahora más maduro, el aprendiz aumentará el conocimiento y la inteligencia del cuerpo de modo tal de corregir la posición sin compensar en otros partes. La madurez del aprendiz se evidenciará sucesivamente en la capacidad de recordar y de mantener una corrección hecha por el enseñante. La conciencia del propio cuerpo provee los instrumentos para abrir aquéllas partes que primero fueron bloqueadas. Por todas estas características el Yoga Iyengar ha conseguido resultados de enorme relieve en la mejoría del bienestar del cuerpo y la mente.

Las relaciones.
A través de su enseñanza, B.K.S. Iyengar nos ha hecho entender las relaciones entre las varias partes del cuerpo. Nos ha enseñado que la columna vertebral recibe el trabajo de las piernas y los brazos: regla fundamental que es la base de todos los asana.  Por ejemplo, sea en las posiciones de pie como en las extensiones hacia atrás, es la acción de los pies y las piernas que hace alargar la columna vertebral. En lugar de trabajar directamente sobre una parte del cuerpo - cosa que no produce a menudo ningún efecto - tenemos que entender las relaciones que transcurren entre sus partes. B.K.S. Iyengar ha demostrado que los asana no son sencillamente un conjunto de reglas codificadas en un lejano pasado, sino que implican la exploración, el descubrimiento y el dominio de las relaciones entre las varias partes del cuerpo gracias a una práctica correcta.

La acción y el movimiento.
Practicando el Yoga Iyengar, descubrimos la diferencia entre acción y movimiento. Al principio, de principiantes, nuestra atención es capaz de observar sólo al exterior del cuerpo y a los movimientos externos: es decir a todo lo que llamamos movimiento físico. Pero con el tiempo nuestro modo de practicar el yoga se modifica y se afina: aprendemos a usar todos los tipos de percepción para sentir no sólo lo que ocurre al exterior de nuestro cuerpo, pero también lo que ocurre a su interior. Pues, como dice Iyengar, "la mente hace de puente entre los movimientos musculares y los órganos de la percepción y abre las puertas al intelecto conectándolo con todas las partes del cuerpo." Por la mente aprendemos a distinguir y a analizar que sentimos dentro de nuestro cuerpo. Tal proceso lo definimos como acción: se tiene acción cuando se crea un alargamiento interior, un movimiento que es imperceptible a un observador externo, pero que infunde inteligencia y sabiduría en nuestras posturas.

Como personalizar los asana.
Una práctica continua y una capacidad de penetración interior cada vez más profunda han donado a Iyengar una gran sabiduría. Su enseñanza, que se basa sobre la profunda comprensión del propio cuerpo, les da a sus alumnos la posibilidad de descubrir todos los niveles del cuerpo: aquel físico, aquel orgánico y aquel mental. El Maestro subraya la importancia de personalizar la práctica de los asana: cada uno tiene que aprender a elegir cuidadosamente aquellos de practicar, la secuencia y el modo de la ejecución (activo o pasivo, con o sin apoyos). La personalización de la práctica de los asana (con la ayuda del enseñante) permite de tener en cuenta de las necesidades y de los límites de cada aprendiz prestando atención a los cambios fisiológicos, psicológicos y al estado de salud.

El uso de los apoyos.
Otro aspecto característico de la práctica y la enseñanza del Yoga Iyengar es el uso de simples apoyos, o utensilios, como bloques de madera, mantas, cinturones y bancos. Si se desea llevar el beneficio de una asana particular a nivel físico, orgánico o mental, pero se ha imposibilitado a asumir correctamente aquella postura, un apoyo puede ser de válida ayuda. Por ejemplo, si un aprendiz tiene que ejercitar un músculo, se puede tumbar sobre un banco redondo. Mediante el uso de los utensilios también una persona discapacitada o muy enferma puede llevar beneficio de los asana. Uno de los objetivos del uso de los apoyos es permitirles a los estudiantes permanecer más tiempo en una postura. Mantener una postura por un tiempo muy breve limita los beneficios sólo al nivel físico; quedarnos por un tiempo más largo permite transmitir también los beneficios a nivel orgánico y mental.

La sabiduría del yoga.
Los que han tenido la suerte de estudiar con continuidad con B.K.S. Iyengar han podido comprobar directamente no sólo la validez de su enseñanza, sino también la acción estimulante de su energía; y tal experiencia los ha llevado a una comprensión más profunda de los asana y del propio cuerpo físico, psicológico y mental. Ellos han aprendido a dar lo máximo de sus propias posibilidades, a poner a prueba los mismos límites y a sondear lo desconocido, empresa bastante ardua si se la intenta solo. Han aprendido a guiar no sólo a los estudiantes con las explicaciones y con las demostraciones prácticas, sino también a corregirlos directamente, favoreciendo su adelanto y su emancipación.

Un maestro viviente.
Yogacharya B.K.S. Iyengar tiene 95 años, pero no ha perdido nada de su energía en la práctica y en la enseñanza del yoga. La afinación de su capacidad intelectual está en continuo desarrollo. Según sus palabras: "Hoy no estiro mi cuerpo más como cuando tuve treinta o cincuenta años, pero alargo mi inteligencia dentro de él para difundirla: ahora mi inteligencia estira mi cuerpo."


* Tomado de la web de la autora http://www.yogawisdom.com/.
** Se actualizó la edad de Guruji del texto original.
*** Guruji fallece el 20 de agosto del 2014.